
Sergio Torres
Confirmaron la condena contra Jorge Visbal Martelo, expresidente de la Federación Nacional de Ganaderos (Fedegan), por ser asesor, financiador y promotor de la banda narcoparamilitar de las AUC, cuando hizo parte del Gobierno de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010).
En un proceso que duró más de una década, finalmente, la Corte Suprema de Justicia ratificó una condena de 9 años para Visbal Martelo, el expresidente de Fedegán y exembajador en Perú y Canadá, en los gobiernos de Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, por su actividad delincuencial al frente de las AUC.
La sentencia expone que Visbal Martelo, fue asesor directo y consultor político del capo narcoparamilitar Carlos Castaño, el cabecilla de las AUC. Además del financiamiento económico, el presidente de Fedegan, planeaba y señalaba las zonas y regiones a donde debían incursionar los paramilitares.
El fallo además hace otra referencia grave, “el condenado aprovechó su condición de miembro del Consejo Nacional de Paz para promocionar a las AUC hasta la fecha de su desmovilización”. Es decir, que este “dirigente ganadero” se aprovechó de recursos y posiciones de un escenario creado para el impulso de la paz, para hacer, justamente lo contrario, el impulso y la configuración de la guerra y el saqueo. Seguramente no es la única vez que esto sucede y explica por qué hay dirigentes ganaderos en los procesos de paz.
Una tríada del terror
El recurso interpuesto por Visbal Martelo, no solo confirmó la condena y la pertenencia de este ganadero a las AUC. También reafirma las evidencias y pruebas que han sido ignoradas por los entes de justicia en Colombia, que manejados por estas mafias se han encargado de garantizar impunidad. Es evidente que en todas estas investigaciones y sentencias se repite la tríada entre narcoaramilitarismo – ganaderos – Álvaro Uribe Vélez. Como una trinidad del terror.
Actualmente, Fedegan continúa impulsando dinámicas de paramilitarismo con los llamados “Frentes Solidarios de Seguridad Ganadera y Paz”, además de una evidente continuidad y relacionamiento con los grupos paramilitares heredados del falso acuerdo que pretendió legalizarlos.
Como si se tratara de un requisito o como parte de las funciones de los presidentes de Fedegan, el actual presidente ejecutivo, José Félix Lafaurie, también ha sido vinculado a las AUC por los propios paramilitares como Salvatore Mancuso. De nuevo, la relación va más allá de financiamiento y simpatías, de nuevo participan en escenarios de paz cuando su lógica es la guerra y el despojo del campesinado.
El fin de la impunidad
Condenas como la del expresidente de Fedegan, más que justicia, son demostraciones de una verdad que ha sido escondida por el régimen mafioso. Con el agravante que sigue presentándose y continúa en su círculo de despojo y muerte. Son parte de un régimen narco-paramilitar que se niega a dar paso a construir la paz en Colombia.
Por ello, mientras estas lógicas y dinámicas de saqueo continúen y sigan siendo impunes, no habrá posibilidades reales de construir una sociedad distinta y en paz. De nuevo, tendrá que ser desde el impulso y la confrontación popular que se combatan.